Perfil: Manuel Sainz

Manuel Sainz, periodista, conductor de televisión, profesor universitario y padre

Un comunicador global

Actualmente es el periodista que cada mañana conduce el Noticiero Venevisión, es profesor universitario y le apasiona el montañismo, gusto que comparte con sus tres hijos. Lleva 15 años casado y es adicto al café, así se autodescribe Manuel Sainz. Tuvo sus inicios en la comunicación social con el cine club que ayudó a fundar en el Liceo Andrés Bello. Se destacó como documentalista, actor de teatro y locutor de radio. Ahora Sainz se considera un comunicador completo, con deseos de transmitir sus conocimientos

Luz Marina Quevedo P

A Manuel Sainz muchos lo conocen como el hombre que da las noticias matutinas en Venevisión; otros, los que no se levantan tan temprano, lo ven como el muchacho de las entrevistas matutinas en el mismo canal; y algunos lo recuerdan como el chico del tiempo. Sin embargo, hay mucho más detrás de este comunicador.

A sus 47 años este caraqueño descendiente de familia vasca (provenientes del País Vasco en España) ha tenido la oportunidad de probar casi todos los matices que brinda la comunicación social. Desde sus inicios en el cine club del Liceo Andrés Bello, hasta su actual posición como ancla principal en la primera emisión del Noticiero Venevisión.

No obstante, su destino de comunicador no fue tan acelerado; de lo que sí estaba totalmente seguro es que no quería un trabajo “con horarios formales, sino orientarme hacia actividades de campo abierto. No me veía en una oficina,  ni enfluxado todos los días”. Y es con esa idea que luego de terminar su bachillerato decide estudiar agronomía y se gradúa con honores como técnico agrario. Carrera que ejerció por pocos años: “presté asistencia en una finca en la Alta Guajira, allí realicé mis pasantías y estuve seis meses más sacando la cosecha pendiente. Es una actividad que me gusta mucho”. Durante un receso en su carrera en 1998 vuelve a dedicarse a la agronomía y actualmente no descarta volver a desarrollarse en ese campo.

Aunque la agronomía cumplía con sus condiciones de trabajo soñado, Sainz necesitaba ir más allá. “Quería expresarme a través de la fotografía o el cine”, afirma que ese interés por las artes visuales nació desde el cine club de su liceo, al cual le agradece sus inicios. En la búsqueda por expresarse se inscribe en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Considera que sus años universitarios fueron divertidos, al hablar de ellos sonríe y los describe como años de estudio y trabajo. Su interés dentro de la comunicación era la producción de documentales y a ese fin enfocó sus cinco años universitarios. Todavía en la universidad se asocia a Franco Rubartelli para trabajar en la producción, elaboración y post producción de distintos documentales, además decide incursionar en el modelaje y participar en varios comerciales de televisión. A raíz de su participación en comerciales realiza una pasantía con el grupo de teatro Rajatabla.

Egresa de la UCV en 1988, continúa produciendo documentales y a la vez incursiona en la actuación de películas nacionales. “Me contrataron en una película horrenda, pero aprendí de lo que se debía y lo que no se debía hacer. Además me vino muy bien, porque me empezaron a llamar para hacer otro tipo de trabajos. Y de allí llegué a lo que realmente quería: producir documentales, trabajar en documentales, primero como asistente de cámara, como sonidista y después como productor”.

Pero su carrera como documentalista llegó a su final en el año 1994, con la llegada de la crisis financiera a Venezuela. Los principales patrocinantes en la realización de documentales: los bancos cayeron y algunos de ellos quebraron; Petróleos de Venezuela (Pdvsa) también le retira el patrocinio a los documentales debido a la crisis y la situación del país en ese momento. En ese punto Sainz decide buscar otra forma de expresión.

Sainz es contratado para realizar un par de novelas en televisión nacional. Es alrededor de 1995 que se realiza el primer casting abierto en la radio venezolana, para una emisora de frecuencia modulada (FM); 92.9, dedicada a los adolescentes y adultos jóvenes, hace un llamado general que titula La garganta radioactiva, los ganadores de esa primera edición son: Daniel Carlés y Manuel Sainz.

Durante los cinco años que estuvo en 92.9 realizaba las diferentes guardias musicales que la emisora le exigía, trabajaba en una agencia publicitaria y conoció a su esposa María Carolina Trujillo. Una periodista que llamó para pedir una canción porque le gustaba la voz del locutor. Desde ese momento hasta la fecha han pasado 15 años.

A la par con las guardias de 92.9, también tuvo un programa en Radio Caracas Radio (RCR): Llamadas de Caracas, un espacio nocturno en el que el público podía llamar y expresar sus ideas. Es por esa fecha que participa en el diseño curricular del curso de locución en la UCV y comienza a impartir clases en esa casa de estudios.

Por los momentos no tiene espacios radiales, “las ofertas que he tenido y las posibilidades que me han brindado no han coincidido con los horarios que me convienen. Entonces cuando coincidan esas dos cosas: el horario que me conviene con lo que me ofrecen, volveré a hacer radio”.

Ingresa como profesor en la UCV, oficio que sigue ejerciendo y del cual se siente muy orgulloso, y es titular de la cátedra de Radio en la Escuela de Comunicación Social. “Manuel es un apasionado por la docencia y tiene vocación para ella, porque lo que le pagan por ello quizá no le alcanza ni para el taxi de ida”, comentó su esposa —también profesora universitaria—; “es un papá para sus estudiantes, especialmente sus tesistas, a quienes ve crecer desde que comienza a prepararlos hasta que los ve en su graduación”, agregó Trujillo de Sainz.

“La docencia me permite mantenerme actualizado, hacer una de las cosas que más me gusta que es investigar y me permite compartir lo que tengo”, así se refiere Sainz a su faceta como profesor. “Uno de los propósitos míos es que mis alumnos tengan por piso lo que es mi techo, es decir, que se pierdan de vista que cuenten con más herramientas de las que yo tuve, entonces qué bueno que hay gente que lo aprecia”.

Vanessa Izaguirre, estudiante de Comunicación Social en la UCV, lo describe como “una persona muy bien preparada, siempre tiene sus clases listas, las hace participativas y nos motiva a seguir adelante”.

En el aula de clases Sainz demuestra so oposición ante el actual gobierno, sin embargo “hace juicios objetivo, no alaba a un bando ni al otro, no se ciega sólo se encarga de ver los hechos”, se expresó Izaguirre sobre su profesor.

Desde sus inicios como profesor universitario se ha expresado como una persona íntegra y luchadora por su país, busca mostrar luces y sombras de lo que informa e incentivar a sus alumnos a buscar las claves para destacarse como profesionales. Hoy en día, además de sus consejos hay un comentario que varias promociones de alumnos le han escuchado decir: “Malos son los tiempos en que los periodistas son la noticia”. De esa forma se expresa sobre las actuales situaciones que vive Venezuela, espera sembrar en sus alumnos la reflexión crítica y la escucha activa.

Sin dejar a un lado la docencia, abandona la radio para sumergirse en el periodismo corporativo. Durante el gobierno de Irene Sáez en la Alcaldía de Chacao ejerce el cargo de Director de Relaciones Públicas. Después del año 1998 con el gobierno de Hugo Chávez desempeñó el cargo de Coordinador de Comunicaciones Corporativas en la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).

Sobre su trabajo en Conatel expresó que “no me sentía cómodo con la forma de trabajo que tenían. Yo suelo tener un esquema de trabajo muy organizado, procuro la eficiencia y procuro la armonía en los lugares donde trabajo. Entonces para mí la gerencia por emergencia no puede ser la norma”.

El descontento que sentía en esa institución lo obligó a buscar un nuevo empleo. Durante una de sus lecturas de diarios encontró que Venevisión estaba haciendo un llamado a cualquier persona para ser el reemplazo de Daniela Kosán para presentar el tiempo. “El tema del tiempo me apasiona como agricultor, como motorizado. También cuando viví en el extranjero el pronóstico del tiempo era una cosa bastante seria y sabía que yo lo podía decir muy bien”, es así como lleva su resumen curricular hasta el canal y después de un casting es llamado para dar el pronóstico del tiempo.

Se desempeñó como chico del tiempo durante siete meses, a la vez que hacía la suplencia a los anclas que se encontrasen de vacaciones. En julio de 2001 Sainz recibe una nueva oportunidad: ser el ancla titular de la emisión estelar del Noticiero Venevisión. Eran tiempos tumultuosos “había amenaza de golpe de Estado casi todos los días” mencionó, las guardias eran largas y el trabajo agotador, además de las constantes amenazas de agresión por parte de los partidarios al Presidente.

Sainz no se acostumbró al ritmo de la noche, así que en 2002 solicitó el cambio de turno, desde el mes de julio hasta el presente es el ancla principal de la emisión matutina del Noticiero Venevisión, puesto que ha compartido con periodistas como Ana Vaccarella, Eva Ekval y Daira Lambis.

“Manuel tiene su rutina en la mañana se levanta a las tres para poder hacer yoga y meditar, también desayuna en casa antes de salir” mencionó su esposa. Este periodista comienza sus días muy temprano, después del noticiario se dirige a sus clases en la UCV.

Vive en la urbanización La Candelaria y conoce la capital de la ciudad no como una celebridad, sino como un ciudadano más. Desde los 16 años su medio de transporte ha sido una motocicleta, la cual no sólo le permite evitar el tráfico, sino que lo ayuda a mantenerse en contacto con las sensaciones de Caracas.

Pese a sus obligaciones Sainz tiene tiempo de mantenerse en familia, según su esposa, sus hijos: Alain, Iñaki y Elai comparten tiempo con su padre, la pasión por el montañismo y las actividades en exteriores. Por su parte, Sainz afirma que la vida en familia es “chévere” pero que “necesita mucho tiempo, cantidad de tiempo, así como calidad de tiempo”.

Sus amigos lo describen como una persona transparente que da lo mejor de él y hace lo posible por ayudar. “Es un hombre de convicciones firmes, detallista y con un humor muy fino y difícil de entender”, así lo define su sobrino Jesús Augusto Pérez —también comunicador social—.

En el canal de la colina todos sus compañeros, desde el personal de vigilancia hasta la más alta gerencia, lo conocen y lo respetan; al pasar frente a él se detienen para saludarlo con un abrazo y aprovechan unos minutos para conversar y ponerse al día con el otro. “A todos mis compañeros los trato con respeto y cuando me dan la oportunidad de compartir, pues con muchísima estima; porque yo cargué tablas, yo moví cajas, o sea todos los trabajos que ellos hacen los he hecho yo. Para mí es muy natural y no me desanimo, entonces yo me reconozco en ellos”, es así como Sainz cree que ha logrado el aprecio de sus compañeros de trabajo.

Por los momentos Manuel Sainz busca destacarse en todos los trabajos que realiza, espera encontrar una nueva oportunidad en radio, mantenerse en televisión el tiempo que sea necesario —ya que reconoce que en ese medio “uno puede estar un día y abandonarlo al siguiente”— y espera no abandonar la docencia, la cual considera su “gran pasión”. Le gusta dedicarle tiempo a su familia y ser apasionado en cada uno de los oficios que desempeña dentro de la comunicación, debido a que no se considera periodista sino comunicador, buscando formas de expresión en todas partes.

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