Entrevista imaginaria: Analuisa Llovera

Analuisa Llovera, primera mujer reportera en Venezuela

Venezolana, periodista, demócrata y antiimperialista

Es una luchadora, una mujer llena de historias, periodista y política. Pionera. Esa es Analuisa Llovera. Paciente al hablar e impaciente al escribir. Siempre luchando contra el tiempo que la presiona: ese reloj que le pide la entrega de la información

Luz Marina Quevedo P

Está sentada, tranquila y segura, una seguridad admirable, muy observadora. Sus ojos van alrededor de la habitación, fácilmente se puede percibir como dibuja cada detalle en su mente. Conocerla es entrar en el periodismo. Conocerla es saber la lucha de la mujer por la democracia en Venezuela. Analuisa, incansable periodista y luchadora con convicciones inviolables e ideales indestructibles.

Sus inicios como periodista fueron en 1937. Llegó al oficio el mismo año que las medias de nylon conquistan al mundo. Siendo mujer venezolana en los años 30 “no era corriente trabajar en la calle, lo común era ser costureras o dependientes”. Sin embargo ella no sintió el impacto de ser mal vista por la sociedad caraqueña al esta diariamente en la calle.

—Usted menciona que jamás oculta su edad, porque su nacimiento fue público, ¿a qué se refiere con esa frase?

—Mis años son públicos porque nací en una carreta: estábamos yendo al bautizo de mi hermano y mi madre dio a luz allí, en el camino a cuatro kilómetros de Calabozo (ciudad en el Estado Guárico). El 2 de febrero, el mismo día que Calabozo. Por fortuna mi padre estudiaba quinto año de medicina; creo que a él le debo la vida.

—Entre su nacimiento en 1913 y la muerte de Gómez en 1936 transcurren su infancia y juventud. ¿Cómo fue la infancia de Analuisa Llovera?

—Fue una infancia bastante feliz, a pesar de que mi padre —ferviente opositor al gomecismo— recorrió la mayoría de las cárceles de Venezuela, me alegraba mucho cuando volvía y podíamos participar en las reuniones ganaderas. El único mal recuerdo de mi niñez era cuando rezábamos por papá de rodillas y con los brazos en cruz.

De su padre, Analuisa aprendió la política, a conocer los temas actuales para así poder debatirlos. Además que siempre lo ha considerado una cátedra permanente de: la justicia y la libertad.

Con expresión callada y su mirada hacia el infinito recuerda que a los 14 años aprendió a escribir a máquina y así reproducía la información que llegaba al llano desde la capital sobre la lucha de la generación del 28.

—¿De qué forma incursiona en la política?

—Entro a la política para seguir ese legado que me dejó mi padre. A los 23 años después de la muerte de Gómez. Había hecho pasantías en OBVE, porque allí estaba Jóvito Villalba, a quien admiraba mucho y allí lo sigo.

—¿Su vida personal se vio afectada por su participación política?

Antes de responder suelta una leve risa melancólica:

—En Calabozo la gente se casa joven, así que a los 17 años yo ya estaba casada. Para los 23 años mi matrimonio se fue deteriorando poco a poco hasta que mi esposo me puso a escoger entre el partido y el matrimonio. Lloré, ¡cómo no! Lloré muchísimo pero finalmente elegí al partido.

Este partido al que se refiere, es por el que se la conoce como fundadora: el Partido Democrático Nacional (PDN), que años más tarde, en 1.941, se legaliza como Acción Democrática (AD). Ese mismo año Analuisa Llovera es parte de la fundación del diario Últimas Noticias. Es allí donde su nombre se conoce: “Yo no soy ‘la primera mujer’ periodista del país, sino la primera mujer que sale a la calle, acompañada de un fotógrafo, una cámara y una libretica en busca de noticias”.

—¿Cómo llega a trabajar con crónicas parlamentarias dentro de su trabajo de reportera?

—En esa época las sesiones del Congreso eran largas y fastidiosas. Recuerdo que “El Negro” Sánchez, un colega de “El Heraldo”, hacía copia de sus crónicas en papel carbón yo las recogía y colocaba en el periódico lo que podía y cabía dentro de sus límites. Por esa razón también me consideran la primera mujer en hacer crónicas parlamentarias. Esas crónicas las añadí en El País con un pequeño toque de opinión, siempre adeco.

Acción Democrática era el partido más popular después de la caída de Gómez, todos los venezolanos buscaban formar parte del partido con interés social. Los miembros de AD consideraban que las medidas tomadas por Isaías Medina Angarita, en lugar de apoyar a los partidos políticos, se alejaban del proceso democrático.

—¿Qué tan inmersa estuvo en el golpe de Estado al general Isaías Medina Angarita?

—Mi participación es relativa. Para ese entonces sólo cinco personas del partido conocían lo que iba a suceder. Yo llego a Últimas Noticias después de una pauta y me dicen que hay un golpe lopecista. Decido ir al partido para pedir ayuda para Medina. Es allí cuando me llaman y me dicen que estamos embarcados en el golpe; que debo salir a la calle con otros periodistas a decirle a la gente que no son lopecistas, sino oficiales jóvenes en busca de in gobierno distinto. Y así lo hice.

En 1.945 se juramenta la Junta Revolucionaria de  Gobierno y con ella Analuisa Llovera se convierte en la primera mujer diputada del país. Esa curul en el Congreso le dura por cortos tres años, debido al golpe militar de 1948.

—¿Por qué cree que se da el golpe militar al trienio adeco?

—Quizá porque se dieron cuenta de la popularidad y las poderosas fuerzas políticas que se encargaban de los sectores populares, para otorgarles una condición humana.

—Muchos implican a los Estados Unidos en los acontecimientos sociales y políticos de Venezuela. ¿Cree que hubo participación en el golpe de Estado?

—En esos días era sumamente corriente acusar a los Estados Unidos de participación en el golpe. Estoy segura de que hubo algo de participación, no en la dimensión de lo que se dijo, porque a Estados Unidos no le gustaba lo que veníamos haciendo con el petróleo; aunque finalmente se logró su nacionalización.

Llovera considera que el nacimiento bastardo de la democracia se logró con la caída de Medina Angarita, “porque diez años después se superó una dictadura muy poderosa”. Considera bastardo el nacimiento de la democracia, ya que fue a través de un golpe de Estado y no por vías legales.

Es justamente durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez que Analuisa fue apresada, recorrió varias cárceles venezolanas hasta que llego al exilio en México. En tierra azteca trabaja muy de cerca con Rómulo Gallegos donde se enteran del alzamiento de la aviación contra el Presidente venezolano en curso y su consecuente salida.

A su regreso, se instaura la democracia como sistema de gobierno en el país y con ella uno de los protagonistas de la política venezolana: Rómulo Betancourt.

—¿Quién es Rómulo Betancourt para Analuisa Llovera?

—Romulo Betancourt es un personaje de fábula, extraordinario. Fui su enlace personal dos de los tres años en los que estuvo en la clandestinidad. Es un hombre con una capacidad de trabajo brutal, capaz de pasar 20 horas de trabajo. Transmite fe, confianza y esperanza, es un político muy sagaz. Piensa en Venezuela y sus partido, es buen amigo y buen político. Mejor político que amigo.

Se conoce a Llovera como una de las fundadoras de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) —actual Colegio Nacional de Periodistas, CNP —  y es así como tuvo uno de los más reconocidos encuentros con Rómulo Betancourt. Sonríe al recordar la escena:

—Cuando era presidente dijo que ni renunciaba ni lo renunciaban. Yo era presidenta de la AVP, éramos una organización bien revoltosa. Una vez me llamó y no se me olvida que para él no mandarme a sentar él no se sentó tampoco. Se quedó de pie frente a su escritorio y me dijo: ‘Tú hablas de mí con impotencia’; y le contesté: ‘Bueno Rómulo, tú eres presidente de la República y yo presidenta de la AVP’. Me dijo ‘tú llegas a la AVP y dejas el partido en la puerta’. Al contestarle que era avepista y además su presidenta me dijo ‘no tenemos nada que hablar’ y así me fui. Sin embargo, las veces que lo he visto después de eso, siempre me ha tratado con mucho cariño.

Con el resto de los presidentes de la democracia Analuisa tuvo una relación muy estrecha. A la mayoría de ellos los considera amigos, especialmente aquellos que militaron junto a ella en Acción Democrática. Sin embargo, ya no pertenece al partido blanco, renunció a él cuando comenzaron sus divisiones “no tanto la del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), sino la del PRIN (Partido Revolucionario de Integración Nacional), porque ellos eran mis compañeros de generación”.

Así como fundó una asociación para periodistas en Venezuela, también se preocupó del gremio en el continente. Analuisa ayudó a la fundación de la Asociación Latinoamericana de Periodistas con reuniones en La Habana (Cuba), México, Caracas (Venezuela), Bogotá (Colombia) y finalmente en Quito (Ecuador). “Fue en Quito, precisamente, donde la Asociación Latinoamericana de Periodistas se convirtió en Sociedad Interamericana de Prensa, pasó de representar a los trabajadores y empezó a servir a los editores”.

—Usted se define como demócrata, venezolana y antiimperiaista. ¿Puede explicar su propia definición?

—Soy demócrata, esa es mi posición y me ha llevado más de una vez polémicas con los comunistas; sin embargo sostengo su derecho a organizarse, expresarse y vivir. Odio toda clase de discriminación, especialmente la política. Soy venezolana, mujer que hizo política y hace periodismo después de unas fuertes dictaduras, eso me hace ser antiimperialista, porque considero que Venezuela ha sido víctima de los monopolios norteamericanos gracias al petróleo, ese oro negro que nutre las dictaduras, esclaviza pueblos y compra conciencias.

Cae la noche y en la sala de su casa, en aquella casita que Analuisa tiene en Maracay. Decide retirarse y regresar a los libros, las columnas de prensa y la historia. Historia de la que ella siempre formará parte, historia que siempre se podrá leer e historia que pocos recuerdan.

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2 pensamientos en “Entrevista imaginaria: Analuisa Llovera

  1. Estimada Luz Marina:

    la felicito por esta entrevista imaginaria, y se la agradezco. Se nota que , como se dice en algunos medios, “hizo su tarea”, es decir, investigó usted lo suficiente en documentos y probablemente con personas que conocieron a Analuisa.

    Ha dibujado usted con bastante certeza el verdadero perfil político y profesional de Analuisa. La esencia de lo que debe ser una entrevista imaginaria, sin mentiras, ni exageraciones, con el tino que corresponde a una colega que abrió brechas a nuevas generaciones.

    Reciba un saludo muy cordial,
    Meg Llovera

  2. Luz Marina,

    ¡Felicitaciones! Tu entrevista imaginaria es excelente. Me gusta porque no te vas a las anécdotas clásicas de Analuisa, las que mas o menos bien cuentan todos los periodistas, sino que profundizaste en tu investigación.

    De todo corazón, gracias

    Mariela Llovera

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