Entrevista: Adrián Guacarán

Adrián Guacarán, el hombre que hace 25 años le cantó al Papa Juan Pablo II

“Nunca pensé que iba a causar tanto revuelo”

Con tan solo 37 años, Adrián Guacarán goza de ese aire de tranquilidad que lo ha acompañado desde niño. Tal vez es un regalo que le quedó por haber tenido la oportunidad de cantarle al Papa Juan Pablo II cuando tenía 11 años. La presencia de Dios en su vida sigue latente, no es sólo un asunto dominical: un pequeño crucifijo que usa como llavero seguramente le ayuda a no olvidar al Señor ningún día de la semana. Hoy en día ya no le canta a la máxima autoridad eclesiástica; hoy en día su voz se hace escuchar entre las paredes de la Asamblea Nacional, su lugar de trabajo

Luz Marina Quevedo P.

Tal vez su nombre no sea conocido en toda la nación, quizá al pregubtarle a diez venezolanos al azar si saben quién es Adrián Guacarán, nueve fruncirán el ceño y dirán que no; pero sin duda todos los que tenían uso de razón cuando Juan Pablo II visitó Venezuela en 1985 recuerdan al niño que le cantó a su Santidad.

Actualmente trabaja en la Asamblea Nacional, como Asistente de Investigación adscrito a la Vicepresidencia de la Comisión de Participación Ciudadana y Desarrollo Social. Su nuevo escenario es un oficina modesta de paredes blancas con sólo un retrato colgado de El Libertador.

—¿Cuándo desarrolló su pasión por la música y el canto?

—Vengo de una familia de músicos, somos músicos y cantantes toditos. Yo comencé en la escuela a la edad de cuatro o cinco años, en el kínder. Ahí gané un festival que se llamaba Cantaclaro, representé a la región de Barlovento en el Estadal pero quedé en segundo lugar. Mi mamá siguió insistiendo y me llevó a Radio Caracas Televisión (RCTV) a un festival llamado Primer Festival Folklórico Infantil de Venezuela con Guillermo González, el “Fantástico”, entonces allí obtuve el primer lugar, fui ganador de un contrato por tres años como artista exclusivo de RCTV y la grabación de un LP que se llamó “Soy Criollo”.

—¿Qué edad tenía en ese momento?

—Tenía siete años. Gané el festival y me dieron mi disco. Desde ahí yo era el artista que recibía a todos los niñitos que venían del exterior a cantar. Canté con Pedrito Fernández, Pedrito Vargas, Anita, la huerfanita a ella le di el recibimiento y le canté en inglés. Ahí duré tres años, hubo un momento en el que fue bajando la situación y me doy a conocer cuando viene el Papa Juan Pablo II, eso fue una cuestión fortuita, nada preparado.

—¿A qué se refiere?

—Yo estudié en el Colegio La Encarnación de Caucagua. Resulta que una monjita me enseñó la canción de El Peregrino, de un autor español llamado Ricardo Cantalapiedra, para mi Primera Comunión. Ese mismo año la trasladan a Puerto Ordaz y pasamos el tiempo sin tener más contacto. Hasta que llegó un momento por cosas de Dios, como quien dice, la nombran coordinadora de los coros que le van a cantar al Papa. Ella me llama unos meses antes, como en octubre, que quería que yo participara en la vigilia de espera del Papa. Mi mamá siempre quería que yo participara en esos actos, como buena familia católica que somos. Mi mamá le dice (a la monja) que por qué no canto esa canción de El Peregrino y a ella le pareció buena idea. Cuando se le manda esa canción a la comisión organizadora la incluyen en el programa, pero que no puede ser cantada por un solista. El día siguiente la monjita me sorprende y cuando el Papa está en plena comunión me dice: “Vente que le vas a cantar al Papa”. Nunca pensé que iba a causar tanto revuelo y tanta historia esa canción.

Luego de esa experiencia “celestial” continúo sus estudios de primaria y educación media en Caucagua pero su vida no volvió a ser la de un estudiante promedio: sacó dos discos y durante los siguientes dos años (1986 y 1987) fue artista exclusivo de Venevisión.

—En 1996 Juan Pablo II visitó nuevamente suelo venezolano, ¿cantó ante él?

—No le pude cantar, ni verlo. Fue una visita más política que religiosa, en ese entonces estaba en el auge político la señorita Irene Sáez, ella quería que yo participara y la gente del comité de ese momento no le quería dar protagonismo porque era la posible candidata a la presidencia y sabían que yo tenía el contacto con ella.

—¿Está casado?

—Sí soy casado, tengo tres hijos. Bueno, no estoy casado, estoy divorciado y tengo una nueva pareja. No me ha ido bien en ese sentido, tengo mis hijos cada uno de madres diferentes. Pero me gusta mucho el matrimonio y creo en la institución del matrimonio.

Transmite una paz religiosa que alcanzan esos pocos que llegan a tener una relación fuerte con Dios; pero no ha tenido la misma suerte con todos los vínculos en su vida. Su primer matrimonio fracasó, provocando inclusive que su expareja se fuera del país junto a uno de sus hijos: “A ese me lo arrancaron, se lo llevaron de mi lado. Firmé un documento para que se fuera de vacaciones y más nunca volvió. Su mamá se lo llevó y ni siquiera supe donde estaba”.

—¿Continuó sus estudios al salir de bachillerato?

—Me gradué de bachillerato en 1991 y ahorita estoy en la UBV (Universidad Bolivariana de Venezuela) en Estudios Jurídicos. Ahí estoy echándole pichón.

Esta elección de carrera no es algo casual: desde los 18 años ha desempeñado varios cargos en la administración pública. Se desempeñó en la Policía del Estado Miranda (PEM) y en la prefectura de Barlovento encargándose de los registros civiles. Trabajó con gobiernos tanto del partido Acción Democrática como de Copei, con los que admite tener buenas relaciones a pesar de sus actuales convicciones políticas.

—¿Considera que sus oportunidades de empleo fueron por su vida religiosa y su actuación ante El Papa?

—Por todo, por Dios y por mi habilidad, porque uno tiene que tener habilidad y la inteligencia ayuda mucho. No te creas, viví momentos fuertes en las etapas de cambio de gobernador. Cada gobernador que venía quería sacarme, ellos tenían una lista y les decían “vamos a sacar a fulano”. Cuando ya me tenían en la lista, dos veces lo tuve que hacer, me presentaba: “mire, ¿qué pasó gobernador?” y me respondía: “ah no chico, eso fue una equivocación, Adrián Guacarán mi amigo, un valor aquí de Caucagua, de Barlovento, de Miranda”, eso sí me ayudó bastante, la parte artística.

—¿Trabajó siempre en la gobernación del Estado Miranda?

—De ahí me aburrí y me ofrecieron un cargo en la Alcaldía del Municipio Acevedo como promotor cultural y después fui ascendiendo hasta que llegué a ser Director de Turismo del Municipio Acevedo, pero ese sí me duró poco tiempo, duré tres meses nada más.

—¿Renunció de la Alcaldía de Acevedo por decisión propia?

—Salí por decisión propia. En el sentido de que ahí hubo cosas políticas.

—¿En qué año?

—Eso fue en el año del firmazo, 2001. Resulta que hacen el firmazo y le llevan a uno la carpeta y lo ponen en una situación difícil, entonces uno va y se niega a la cuestión y luego tienes que salir.

—Es decir, ¿sale por no querer firmar contra el Presidente?

—Es así. Es ilógico, decía yo. Ustedes están haciendo lo mismo o peor de lo que hace este señor, por eso yo siempre he tratado de no mezclar mucho mis cosas de la vida política.

—¿Cómo consigue el empleo en la Asamblea Nacional?

—Ya tenía un año desempleado. Consigo este trabajo gracias al Ministro Nicolás Maduro que en aquel entonces era el Presidente de la Asamblea Nacional. El Papa se muere el 2 de abril y yo entro gracias a él. Me llama a mi casa, a mi teléfono y me dice: “mira a partir de hoy tú estas trabajando en la Asamblea Nacional, así que véngase para acá”. Entonces es gracias a su buen corazón y al corazón que el tenía. Muchos de aquí no digamos todos me han tratado bien.

—¿Qué tal fue su relación con el actual Canciller Maduro?

—En ese momento fenomenal. Yo trabajaba en la División de Cultura en el Palacio Federal y entonces si nos encontrábamos en los pasillos él se ponía a hablar conmigo y si él estaba ocupado hablaba conmigo. Yo estaba comenzando y andaba sólo, él se detenía un rato a saludarme a conversar conmigo. Me ayudó bastante, me dio mucho ánimo. Lo consideraba una persona muy humilde. Hoy en día uno no sabe, usted sabe que el mundo da muchas vueltas, la gente va cambiando.

—¿Sigue en contacto con él?

—No he tenido más contacto con él. Tenía contacto cuando trabaja aquí, pero ya no. Como ahora es Ministro ellos cambian los teléfonos, las cosas.

—¿Sigue desarrollando su carrera artística?

Bastante. Siempre me salen contratos a nivel nacional, donde más voy es al Zulia. Al año viajo al menos ocho veces.

—¿Ha tenido la oportunidad de cantarle al Presidente?

—Si supieras que ahora que es presidente no, pero sí pude cantarle antes.

—¿En qué oportunidad, entonces?

—En la Plaza Caracas, en los años que él salió de la cárcel que comenzó a hacer su vida política. Me acuerdo que estuvo Gualberto Ibarreto, Cristóbal Jiménez, varios, yo estaba ahí y canté ese día en la Plaza Caracas. En el año 1999 que fue aprobada la Constitución se hizo la campaña para relegitimarlo y yo estuve en Barinas, tuve muy buenas relaciones con su padre Don Hugo de Los Reyes Chávez y con Adán Chávez dimos serenatas también en las noches, compartimos.

—¿Actualmente no lo han invitado a cantarle?

—No, no se me ha brindado la oportunidad.

—¿Es seguidor de Chávez?

—Como todo, hay cosas que no son convenientes. Hay cosas que él mismo ha rectificado. Pero en verdad he estado de acuerdo en la parte social. He visto el cambio que se ha dado con los ancianitos, con sus pensiones. Anteriormente a cada rato había una manifestación o una marcha para cobrar tres lochas, hoy más o menos esta homologada esa situación de los ancianos. He visto como hemos tenido progreso tecnológico a través de las industrias, ensamblamos aquí los teléfonos celulares, computadoras también. Tenemos avance tecnológico que anteriormente no existía. No se pensaba en un futuro, ahora sí se esta pensando en un futuro, ahora hasta un satélite que también nos beneficia en el país. Yo creo que se han hecho muchas políticas positivas para el país.

—Hay cosas en las que a lo mejor se han cometidos errores, que son cuestiones de rectificar, pero sí se han cometido errores, considero yo. Son cuestiones de rectificar y el tiempo dirá, porque incluso en algún momento se dijo que la Constitución era muy perfecta y ahora se tuvieron que hacer reformas y modificaciones. Entonces no todo en la vida es perfecto y nos podemos equivocar.

—¿Sigue tratando a la familia presidencial?

—Tengo tiempo que no, porque no he ido más para Barinas. Antes iba bastante, cuando era el gobernador Hugo de Los Reyes, el maestro, me recibía allá o la señora Elena, me recibía con mucha amabilidad y humildad, me recibieron bien siempre.

—¿Alguna frase de Juan Pablo II que desee compartir?

—Él decía: “Cuando uno inclina su cabeza ante Dios, Dios se la acomoda”, así que tu tienes que actuar con humildad, inclina siempre tu cabeza ante Dios.

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